...Y todo San Pablo se puso en pie, aplaudiendo a esos por los que pocos apostaban, aquellos mismos que pocos meses atrás habían sido vapuleados por 48 puntos por el mismo rival, aquellos que perdían los partidos en los primeros minutos... aquellos que, sin embargo, han demostrado este sábado que tienen orgullo y calidad de sobra para remontar un partido cuando peor pintaba la cosa. Mereció la pena dejarse la voz animando.
No, no son imaginaciones mías. Los que habían venido conmigo al partido no paraban de gritar "qué partidazo!!", y sus miradas me decían que volverían pronto al pabellón. El señor Don Baloncesto les había enamorado. Así de caprichoso (y hermoso) es este deporte: lo mismo un día haces el ridículo contra uno de los peores clasificados que otro ganas al último campeón de liga y actual finalista de Europa.
Al comenzar el partido, parecía que todo iba a ser como casi siempre: un ambiente gélido en el pabellón, la afición rival haciendo más ruido que la nuestra (y más aún cuando es la de Unicaja) y un inicio demoledor del equipo rival que haría de colchón hasta el final del partido. Pero había algo distinto antes de que el reloj comenzase a correr: Bustamante (el hijo pródigo, el que fue desterrado y volvió para triunfar) salía de base titular, dejando a Price en el puesto de escolta para que tuviera más poder anotador. La apuesta, a pesar de que podía hacer que se mejorara la intensidad defensiva, era muy arriesgada, pero el plan de Moncho salió bien. Bustamante cogió la responsabilidad como si de un veterano se tratase, y en los minutos que estuvo en pista hizo varias jugadas de crack, como un 2+1 y un quiebro que dejó a Cabezas tirado en el suelo. Además, bajo su mando el equipo notó un aire de frescura inusual, y todos mostraban una actividad sobre el parqué que hacía tiempo que no se recordaba. Femerling estuvo intratable, anotando un total de 16 puntos (mejor marca personal de la temporada), además de 3 rebotes y un tapón. Los tiros que no capturaba el alemán bajo el tablero, eran para Nikoloz (5 rebotes y un tapón), que se mostró muy luchador, aunque no estuvo del todo acertado en ataque (2 puntos). A pesar de ello, el Unicaja también respondía a base de la actuación sobre todo de Carlos Cabezas, (23 puntos) y Carlos Jiménez en el rebote (8 en total). En el segundo cuarto, los malagueños llegaron a irse 7 puntos arriba (20-27), pero el tiempo solicitado por Moncho López hizo efecto y se llegó al descanso con un ajustado 29-28 a favor del Caja (por cierto, bonita actuación en el descanso). En el tercer cuarto, nuestros jugadores volvieron a caer en la desconcentración, y el Unicaja supo aprovecharlo, sobre todo con un Faison muy metido en el juego (15 puntos al final) que aportaba puntos desde fuera y dentro, lo que hizo que la renta de 7 puntos volviera a aparecer cuando tan sólo restaba un cuarto. De nuevo aparecía la sombra de la derrota, pero los triples en momentos decisivos de Marco (que esta vez no abusó en pérdidas de balones) y la fuerza que ponían Antonio Bueno e Ignerski se convirtieron en un espectacular parcial de 10-1 que devolvía la ilusión a las gradas. El partido estaba roto, era un ir y venir de canastas; cuando el Caja anotaba un triple, era respondido enseguida por otro del Unicaja. Todos los jugadores estaban muy metidos en el partido, olía a ansia de revancha y el pabellón era una olla a presión. Los árbitros estaban muy permisivos con Scariolo, que pese a que protestaba una y otra vez, no se le pitaba técnica (lo que no le ocurrió a Femerling, que fue castigado con una). La tensión se mascaba en el ambiente, cualquier fallo podría provocar que el rival abriera brecha, pero el pequeño Price no falló y puso el marcador 68-66 a 19 segundos para el final. Ya no quedaban uñas para morder ni voz para gritar. Unicaja tenía grandes tiradores y la última posesión del partido. Todos cerramos los ojos cuando Berni lanzó un triple en el último segundo, pero la suerte nos sonrió y éste no entró. Antonio Bueno saltó con todas sus fuerzas para coger el rebote de la victoria, y todo San Pablo estalló de alegría. La ovación final mutua entre jugadores y afición era bien merecida. Podemos seguir soñando...
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1 comentario:
Mis notas:
Sobresaliente: Femerling y sobre todo, a la afición por apretar en los minutos en los que hacía falta, sin perder la esperanza.
Notable: Marco, Price, Bueno
Aprobado: Bustamante, Ignerski, Nikoloz
Necesita mejorar: Steven Smith, Videnov
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