Miren las crónicas de los dos últimos partidos, y miren ésta. ¿Se parecen en algo? No. ¿Era mejor el rival de esta jornada (Lagún Aro Bilbao) que los de las anteriores (Unicaja y Akasvayu)? Tampoco. Pero... ¿son los mismos jugadores? Sí. Entonces, ¿para donde hay que mirar para solucionar el problema? Basta ya de engaños...
Lamentable, bochornoso, vergonzoso y hasta hiriente fue el dramático espectáculo que ofreció el Caja San Fernando a todos aquellos que aún teníamos un poco de ilusión en alcanzar algo esta temporada. A pesar de ser día de Feria y que el rival no era de mucho tirón, San Pablo registró una interesante entrada, con más de la mitad del aforo. Aún había opciones matemáticas de entrar en playoffs (o al menos eso es lo que el club intentaba hacernos creer en su página web), aunque para ello hubiera casi que recurrir a la magia negra y a la alquimia, pero ni esa motivación sirvió. Moncho López puso como titulares a un quinteto que recordaba a los "buenos" tiempos, en el que estaban Price, Ignerski, Videnov, Bueno y Femerling (antes era Alexander), y la verdad es que durante parte del primer cuarto pareció que todo iba sobre ruedas, con canastas rápidas y un buen balance defensivo. El Lagun Aro parecía carne de cañón, una presa fácil a la que le podía caer un buen saco de puntos... pero ahí empezó a surgir la figura de Nacho Azofra, ese pequeño base que muchos creían retirado y que el equipo bilbaíno le supo dar una oportunidad al comienzo de temporada. Sus 36 años dejaron maravillados al pabellón con una serie perfecta en triples (4/4), un balón robado, 4 rebotes y un repertorio de pases del que muchos deberían aprender. Él se cargó con las responsabilidades y él remontó el partido cuando peor lo veían los vascos. Como revulsivo local, salió a pista Steven Smith. Si quiere continuar en el club, tenía que demostrar en pocos partidos que se podía adaptar y que puede ser un jugador interesante. Él lo sabía y no se cortó, jugándose triples en momentos importantes (y anotándolos, como en Girona) y culminando contraataques, para un total de 8 puntos en menos de 3 minutos prácticamente. Mientras, el rival respondía con canastas de Recker y Javi Salgado, dejando el marcador al descanso 39-40 para los visitantes, y con la sensación de que con poco que apretara el Caja, se rompería el partido a nuestro favor.
Ahí estuvo el problema. Demasiado desprestigio a un rival que demostró por qué en estos momentos nos ha adelantado en la clasificación. Un rival que nada más salir del vestuario se pone el mono de trabajo y te hace un sonrojante 12-32 de parcial, te mete más del 50% en triples (12 anotados en total, o lo que es lo mismo, 36 puntos), coge 39 rebotes (13 de Weis) y "resucita a los muertos" (como el ya nombrado Azofra y el ex-cajista Andy Panko, con 16 puntos). Si a este explosivo cóctel se le suma la impresionante actuación de Lucas Recker (un desconocido para la mayoría, con 20 puntos, 4/6 en triples y 6 balones robados para 24 de valoración) y que ninguno de los cambios de Moncho López para parar la sangría hizo efecto, pues ahí está el resultado. Los tiros no entraban ni de lejos ni de cerca. En esta faceta estuvo especialmente desacertado (nuevamente) Antonio Bueno, a pesar de ser el que más puntos anotó del equipo (15 en total), tuvo una estadística de 5/12, lo que provocó la desesperación en la grada en muchos momentos, ya que falló incluso canastas sin oposición debajo del aro. Además, ninguno de los bases estuvo metido en el partido: Bustamante no recordaba a nada al de los últimos encuentros, no supo dirigir al equipo y además perdió 5 balones; Marco estuvo igual que en Girona, a base de triples y sin orden, pero esta vez sólo le entró uno; y Price hizo una de sus peores actuaciones como cajista, con cero puntos en su casillero y 4 faltas (aunque dio 6 asistencias). Entre los 3 hicieron una media de 1 punto de valoración, lo cual dice mucho. Ya que se fallaba en ataque, lo único que se podía hacer era apretar en defensa, pero no hubo actitud por parte de la mayoría de los jugadores en estas facetas. Pocos tuvieron gestos de lucha (salvo Femerling y Nikoloz), y el último cuarto prácticamente sobraba. Sólo sirvió para incrementar incluso un poco más la renta de los bilbaínos y para darle unos minutos ridículos a Balmón y Suka, que se llevaron los únicos aplausos de los pocos que quedaban en la grada en la recta final.
¿Por qué tanta irregularidad? No sirve de nada ganar a Unicaja haciendo un gran partido de equipo (Doctor Jekyll) y luego perder con el Lagún Aro en tu casa y por 23 (Mister Hide). El 73-96 del final refleja muchas cosas: falta de actitud, de ganas, de competitividad, de lucha y mil adjetivos más que me reservo para no hurgar más en la herida de una afición que no merece lo que está viendo y que clama cambios en muchas facetas de la entidad.
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1 comentario:
No he podido evitar ser sangrante, y creo que me he callado cosas. En fin, mis calificaciones son (y soy clemente):
Sobresaliente: Al Lagún Aro Bilbao, por la intensidad que ofreció en cada instante, por creer en ellos mismos y por darnos una lección de equipo.
Bien: Femerling, Nikoloz.
Necesita Mejorar: Bueno, Videnov, Ignerski, Smith.
Muy Deficiente: Price, Bustamante, Marco.
Sin Calificar: Balmón(1 rebote y un tiro) y Suka, por el poco tiempo que les dieron
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